
El Puente del Río Cacín fue construido en 1940 y se encuentra sobre los espectaculares Tajos del Río Cacín. Cuenta con un arco central y varios arcos de medio punto de piedra, que crean una sensación de equilibrio visual. El puente, conocido entre los cacineños como el Puente Romano, combina funcionalidad y belleza en un entorno natural de gran valor.
El puente es lugar de paso para diversas rutas senderistas de la zona, como la que llega al contraembalse de los Bermejales, que atraviesa un bosque de ribera entre cañones rocosos. Es una zona natural con gran biodiversidad. De hecho, es posible ver rapaces, grajillas, abejarucos y una rica variedad de flora e insectos. Aunque es una ruta de gran belleza natural, requiere precaución.
