
El Conjunto Arqueológico de Tózar, en Moclín, es un enclave único que destaca por su fascinante diversidad cronológica. Este yacimiento integra, en un mismo espacio, restos que abarcan decenas de siglos de historia, desde la Prehistoria hasta el siglo XX.
El corazón del conjunto lo constituye el Poblado Mozárabe que, fechado entre los siglos IX y XIII, es uno de los pocos asentamientos tipo alquería que existen en Andalucía. Situado sobre el río Velillos y rodeado por una muralla de mampostería, en su interior se hallan restos de viviendas rectangulares de adobe, así como silos excavados en la piedra (con hasta dos metros de profundidad) para el almacenamiento del cereal (siglo X). Este poblado ha sido objeto de investigación por la Universidad de Granada para conocer más sobre las redes comerciales, las actividades productivas y los patrones de consumo de la comunidad que vivía en el asentamiento, que constituye, según los expertos, uno de los escasos restos arqueológicos mozárabes que se han encontrado en el ámbito rural.
Entre las piezas recuperadas aparecen ollas, cazuelas, jarros, pequeños recipientes para servir líquidos y ataifores destinados al servicio de mesa. Sus formas corresponden principalmente a producciones andalusíes de los siglos IX, X y XI. La pieza más destacada es un candil de piquera de época califal, conservado casi íntegramente y decorado con pequeños goterones de vidrio. El objeto encuentra paralelos en otros lugares de Andalucía y refleja la circulación de productos y modelos artesanales durante el califato de Córdoba.
Asociada a este poblado, se encuentra la Necrópolis Mozárabe, con más de ochenta de enterramientos excavados en la roca, que presentan tres tipologías singulares: antropomorfa, bañera y rectangular. La prevalencia de las tumbas antropomorfas confiere una gran singularidad al yacimiento, ya que esta tipología tiene una presencia limitada en Granada. Las tumbas, en su mayoría, presentan alrededor del foso un escalón que servía para asentar la cubierta realizada con losas de piedras.
La ubicación de los enterramientos, muy próximos unos a otros, parece responder a la intención de situarse contiguo a un espacio concreto, tal vez un edificio religioso u otro elemento simbólico. Otra particularidad es que muestran una gran homogeneidad en la orientación, estando casi todos dispuestos en dirección oeste-este con la cabecera hacia el poniente. Según las investigaciones realizadas en el yacimiento, los cuerpos eran depositados boca arriba, con algunas variaciones en la colocación de los brazos. Además, en algunos casos las tumbas fueron abiertas y reutilizadas. Cuando se introducía un nuevo difunto, los huesos del enterramiento precedente se agrupaban principalmente a los pies, manteniéndolos dentro del mismo espacio funerario.
Los estudios antropológicos han documentado individuos de ambos sexos y una notable presencia de enterramientos infantiles. La edad de los adultos estudiados no superaba generalmente los cincuenta años, un dato relevante para conocer las condiciones de vida de esta comunidad medieval.
En la secuencia arqueológica también destaca un dolmen prehistórico conocido como la Pileta de la Zorra, una cámara funeraria datada en la Edad del Cobre (Calcolítico). Esta necrópolis megalítica tiene forma rectangular y está compuesta por cinco rocas (denominadas ortóstatos) que formaban las paredes y servían de soporte para una gran losa de cubierta de planta triangular. El enterramiento se encuentra orientado de este a oeste y constata cómo este entorno de Moclín ha tenido diferentes utilidades a lo largo de la historia.
Los restos históricos más recientes en la amplia horquilla temporal que presenta el complejo es el sistema defensivo de la Guerra Civil Española presente en la zona, con restos de trincheras que reutilizaron la posición estratégica del cerro. Las trincheras de Tózar -que forman parte de la Ruta de las Trincheras de Moclín– todavía conservan gran parte del parapeto continuo. Construidas con mampuesto, hormigón y zanjas, mantienen aún elementos como los nidos para ametralladoras, los puestos para fusiles, los albergues para personal y la alambrada. En ellas podían concentrarse más de una treintena de hombres.
Esta superposición cronológica de estructuras —desde el espacio funerario cristiano en época andalusí hasta las fortificaciones contemporáneas— hace del Conjunto Arqueológico de Tózar un lugar excepcional en el Poniente de Granada.
Acceso: El yacimiento está situado junto al núcleo de Tózar y se integra en el itinerario de senderismo Ruta del Gollizno. El complejo está señalizado y se puede visitar.
Más información en la web del Ayuntamiento de Moclín
