
El Soto de Roma, en Íllora, estuvo vinculada a la familia real nazarí de cuyas manos pasó a la corona de Castilla y desde el siglo XIX es propiedad del Duque de Wellington. Lo que ahora existe es sólo un resto de lo que fue la finca, que tiene una larga historia. De hecho, el Soto de Roma estuvo vinculada a la familia real nazarí de cuyas manos pasó a la corona de Castilla, convirtiéndose en sitio de realengo utilizado como cazadero real y para el aprovechamiento forestal.
Propiedad actualmente del Duque de Wellington, es un caso bastante singular en la organización del espacio agrario granadino, debido a su considerable extensión y a que se ha tratado de una gran propiedad no vinculada a instituciones religiosas, las únicas en mantener explotaciones de gran envergadura en los terrenos rústicos más favorables de la actual provincia de Granada.
La actual finca de campo fue edificada a principios del siglo XIX por el llamado ‘Príncipe de la Paz’, Manuel Godoy. Fue donada a perpetuidad por el Gobierno de España, junto a las tierras del Soto de Roma, en Fuente Vaqueros, al duque de Wellington y sus descendientes como muestra de agradecimiento por su ayuda durante la Guerra de la Independencia contra la ocupación napoleónica.
La finca originaria se organizaba en varios espacios como son: el Cortijo o Cortijada de la Torre, el Lagar del Duque, el Molino del Rey, el Molino de la Torre, el Cortijo de la Majada y las Casillas, cada uno de los cuales cumplía una función específica en la organización productiva de la finca.
Foto: Web del Ayuntamiento de Íllora.
