Los Infiernos de Loja

INFIERNOS DE LOJA-LOJA Poniente de Granada

Los Infiernos de Loja es un singular y bello enclave que fue declarado Monumento Natural en 2003. En sus 2,57 hectáreas exhibe el poder geológico del río Genil a su paso por Loja. Y es que aquí el agua ha horadado cañones, transformando el entorno en un paraje de singular belleza. Por eso, pese a su denominación, es un lugar especialmente valioso por su peculiar relación con el agua, que ha ido modelando el paisaje.

El espectáculo natural se centra en las cascadas y rápidos, como la impresionante Cola del Caballo, un salto de agua que supera los ocho metros de desnivel. La singularidad geológica proviene de los manantiales de los acuíferos de Sierra Gorda (como El Frontil y El Manzanil), cuyas aguas carbonatadas se vierten al Genil, provocando la solidificación y fosilización de la flora y fauna. Este proceso genera caprichosas formas rocosas denominadas travertinos.

 

Este tramo fluvial es un valioso bosque de ribera, hogar de una rica biodiversidad, incluyendo la trucha común y el galápago leproso. Su relevancia histórica va más allá de la toponimia: la frase popular del siglo XIX ‘¡Vete a los Infiernos de Loja!’ —equivalente a ‘vete al quinto pino‘— atestigua la profundidad y el carácter escarpado de este rincón. Además, este paraje aparece nombrado en los ‘Cuentos de la Alhambra’ de Washington Irving, que lo describía como “tenebrosas cavernas en cuyos subterráneos hacen un misterioso ruido cascadas y corrientes de agua”, quizás influenciado por el estruendoso sonido del agua al caer. En cuanto al origen de su nombre, la referencia más antigua encontrada data de 1491 y aparece en el libro de los repartimientos de Loja: «Don Fernando y Doña Isabel, comenzaron hacer repartimiento de las viñas y huertas que están revueltas, que hay en ellas muchos árboles frutales, desde la parte del Frontil, en la parte derecha del Pontón del Infierno, hasta la parte del Frontil Guada Genil abajo, hasta el final de dichas eredades».

 

El entorno es, además, un punto de partida para actividades de turismo activo, como el senderismo y la escalada. La ruta tiene una distancia aproximada de 4,34 km con un desnivel acumulado de 29 metros y una duración de 1 hora. Es de nivel fácil, apta para niños y mascotas, y puede realizarse en cualquier época del año. El sendero discurre junto al cauce del río con espacios de pozas y aguas rápidas, requiriendo salvar algunos tramos con escalas metálicas y cuerdas instaladas. El mejor punto de observación es el mirador de madera construido frente a la cascada del arroyo de Manzanil.

 

Acceso libre y gratuito. Para visitas guiadas, contactar con la Oficina de Turismo de Loja.

Detalles del lugar:

Dirección:
El acceso principal se realiza desde la calle Molinillos, junto al antiguo cuartel de Bomberos en Loja. Un carril agrícola lleva hasta el inicio del paraje, donde una vereda asciende hacia los Infiernos Altos. Existe una ruta alternativa accesible en coche desde la dirección Huétor Tájar-El Bujeo-El Frontil, donde hay señalización específica y un mirador de la cascada Cola del Caballo.
Teléfono:
958321520